Por el mar corren las liebres,
por el monte las sardinas.
Yendo de camino un día,
muerto de hambre y merendando.
Yo me encontré con un guindo
de manzanas muy cargado.
Comencé a tirarle piedras
y caían avellanas,
con el ruido de las nueces,
vino el tío de las castañas,
y me dijo: ¡tal y cual!
¿por qué coges esas uvas
siendo mío el melonar?
Me tiró un canto al tobillo
y me hizo sangre en el codillo.
Me fui a la venta a curar,
el ventero esta de parto,
la ventera fue a arar.
Los platos están barriendo,
las escobas en el basar.
Las ovejas van a misa
y las mozas al chaparral.
¡Hay quién fuera pastorcillo
para irlas a guardar!.



