Leer hasta las tantas


Desde ayer ya me he leído un libro de trescientas y pico páginas. Y es que sólo a mí se me ocurre empezar las vacaciones con placas en la garganta. ¿Se puede ser más insignificante, más palurdo y más cretino? Pues sí, me puse a leer, y en cuestión de tres o cuatro horas me leí la mitad, y lo dejé porque el relato me estaba causando una pena muy grande con la consecuente llorera que las historias tristes producen en el ser humano, y pensé: - ¿Pero seré gilipollas?, con el dolor de garganta que tengo que no puedo ni tragar y estoy aquí penando con el puto libro éste que no hago otra cosa que llorar y moquear..., así que lo cerré y me puse la radio a ver si se me pasaba el sofoco, y hablo de las tres de la mañana.

Hoy lo he vuelto a retomar y he terminado la otra mitad, mientras ocupaba un sillón frente al programa Sálvame que en ese momento emitían en televisión (Sálvame es un programa conducido por Jorge Javier Vázquez, donde los tertulianos son la Esteban, Kiko de GH3, Mila Ximénez, Karmele, otra periodista más que no sé cómo se llama y otro más que rota por lo visto cada día), mientras las voces verduleras de la Esteban hacían que levantase la cabeza de vez en cuando para mirar el televisor, al término del libro ha sido cuando "QuetecallesKarmele" ha comenzado a mal cantar y a bailar como bailan los arrítmicos en las bodas manchegas, esa canción que quieren los especuladores del corazón que cante en Eurovisión, que, desde luego, como manden a ésa, después de lo del Chiki-chiki y el castigo que se llevó la pobre Soraya, lo que hacen es echarnos de Eurovisión y de la zona Euro por desgraciados.

Así que, después del espectáculo Karmele, he comenzado otro libro de otras doscientas sesenta páginas, por lo menos, los escenarios, las voces y las caras las pongo yo.



Conversaciones digitales. Acto segundo.


Rosa enfadada continúa presionando a ambos interlocutores para que le cuenten de lo que están hablando, mientras el interlocutor Derecho aguanta la bronca de su madre. El interlocutor Izquierdo le está gastando una broma al interlocutor Derecho robándole la fotografía del perfil visible en el programa de mensajería y colocándosela en el suyo.


I: Estamos quitando la foto de Derecho que me sale a mí también.
R: Sí, seguro...
I: Míralo...
R: No me engañes.
I: ¡Que sí pesada!.
D: ¡Andá!, ¡mira su foto!, ¡es la mía!. ¿Como has hecho eso?
I: Pues no sé, pero no me deja quitarla.
R: Venga, cuéntamelo túuu...
I: No, luego te lo cuento a escondidas. XDD
R: ¿Tan importante es?


Después de unos minutos:

D: Mi madre se ha cabreado conmigo.
I: Joder, tengo la foto de Rosa...
R: jjaja
D: Y Nora también.
I: ¡Pero tío!, ¿has dejado que tu madre viera lo que estás escribiendo?
D: ¡No me ha dado tiempo a cerrar la ventana!.
R: ¿Es que nadie me va a contar nada?. Y, ¿se lo vas a contar a María?
D: Es que he metido la pata y no se cae dos veces por el mismo sitio.
R: Pues María me lo va a contar.
D: No, porque ella también está marginada.
R: ¿Qué dices?, si ha venido conmigo a informática...
I: ¿Por qué?
D: Se ha enfadado conmigo y con Juan Jiménez.
R: Pues me lo va a contar ella, me da igual, me lo dijo.
I: Ahora el que no se entera soy yo. Luego me lo cuentas mañana.
D: No, porque le va a dar vergüenza. ¿Cómo qué te dijo, Rosa?
R: El lunes se vino conmigo a casa y me dijo que me lo contaría en el colegio.
D: ¿En los baños?
I: Pero bueno... ahora tengo la foto de Derecho... ¿qué estáis haciendo?
D: ¡Hala!. Si yo no estoy tocando...
R: Bueno, me tengo que ir.
I: Adiós, mañana nos vemos.
D: Adiós.

Rosa aún no se va y el interlocutor Izquierdo mete la pata.

I: ¿Me lo has contado?
D: ¿El qué?
I: Que cuándo me lo vas a contar. Lo de Raúl que quiere mucho a Nora y demás.

De repente Rosa interviene en la conversación.

R: Bueno, mañana en clase de religión me lo va a contar María, así que me da igual.

D: ¡Cabrón, se lo has contado!.

R: Adioooos.

D: Eres un cabrón...
I: Si no le ha dado tiempo a leerlo... ¡No cierres!, ¡que no le ha dado tiempo a leerlo!. Y encima has tocado (dicho con solera) porque ahora tengo la foto de Rosa.
Ha entrado Ana, ¿la invito a la conversación?

D: No, que me lío.
I: Pero, ¿la agrego o no?.
D: No.
I: Vale.
D: Yo creo que soy un hombre.
I: Por tu madre sí pero por lo otro no.
D: Aparte de regañarme, también me ha dicho noviero. Me cago en la pú..., y verás como se entere toda la clase de lo mío.
I: En la entrada del colegio le dices que no diga nada...
D: Si ya se lo he dicho pero como se ha enfadado se lo va a contar.
I: ¿Y por qué se lo dices?, ahora te ha caído una muy buena...
D: Es que tengo que saber a toda costa a por quién va.


Fin del acto segundo.

My life just Reloaded