CAPÍTULO 8. EL CORAL VERDE

Aquello que hizo costarle la vida al minino, tenía un pie de color verde coral que tomaba una tonalidad más fuerte si algún ser vivo se acercaba. El calor corporal debía ser letal para aquella sustancia que mantenía en pie aquella cosa que parecía una gran copa de oro. Pedro no hacía otra cosa que recordarlo.

Mientras observaba los pies de aquellos soldados deambular de un lado a otro, Pedro intentaba atar cabos. Ideó también un plan para salir como fuese de la fortaleza y volver a casa, decidió que la aventura debía terminar. ¡Cómo se arrepentía de haberse envalentonado!. Intentando no respirar muy fuerte, mantenía la cabeza contra el frío suelo, parecía como si el suelo le absorviese, como si tirase de él, le estaba empezando a doler la cara. Cuando quiso darse cuenta cayó de golpe a la habitación de la planta baja sin opción de lanzar gritos ni de quejarse por el dolor. Zaida tiró de él y lo alejó del peligro atravesando el suelo y tirando de Pedro hacia abajo. Pedro, una vez más, quedó circunspecto sin saber qué hacer ni qué decir, mientras el dolor remitía. Le dió las gracias una vez más e irónicamente, le dijo a la chica transparente que podía tocar al llamador antes de tirar de él.

Salieron aprisa de ahí, de nuevo a través de los pasadizos oscuros y malolientes por la humedad. Mientras huían a escondidas, Pedro preguntó a Zaida: - ¿Se puede saber qué es aquello que hay en aquel altar?.

Zaida contestó: - ¿A qué te refieres?.
Pedro: - Me refiero a aquello verde que contenía una gran copa de oro. ¿Qué es?. No parece musgo, ni piedra pues lo mantienen húmedo. ¿Qué función tiene?

Zaida se volvió hacia Pedro. Su mirada le decía que llegaría el momento de no desear saberlo nunca. Zaida contestó: - Pedro, no querrás saberlo. Es una larga historia. Eso despertó aún más la ávara curiosidad del escudero.

- Por favor, cuéntame por qué nos buscan, qué quieren y si está relacionado con aquello que había en el altar de aquella estancia.

Zaida cedió ante las insistencias del joven y comenzó a contar la historia del coral verde.

- Verás Pedro, yo vivía en Al-Ándalus muy feliz, junto a mi marido, eran tiempos de paz y de prosperidad, la gente convivía con comportamiento respetuoso a pesar de sus creencias religiosas. Pero en las acometidas de Alfonso VI, solicitaron ayuda a los Almorávides cayendo en un error estrepitoso e insalvable, que nos costó el bienestar del que disfrutábamos. Acercándose los Almorávides a Córdoba, mi marido nos puso en camino a mí y a nuestros hijos hacia el castillo de Almodóvar del Río, acompañados de setenta caballeros. Mi marido también nos abasteció de un importante botín, yo no sabía lo que llevaba encima, pero me llamó la atención una piedra flexible y multiforme de color verde. Nunca pensé que marcaría mi vida para siempre.



5 comentarios:

    Dos cosas: desde luego si yo atravieso suelos y paredes también me quedaría circunspecto XD

    Así que Pedro es avaro, mmm, parece que al final este personaje no es tan inocente como parecía.

    El próximo capítulo promete con la historia, sólo espero que no tarde tanto como éste.

    UN saludo Pocomancha

     

    Otra parte del capítulo 8 queda, ahora serán más largos. Me alegro que te guste. Saludos.

     

    Mejor así, se sigue mejor la historia

     

    オナニー
    逆援助
    SEX
    フェラチオ
    ソープ
    逆援助
    出張ホスト
    手コキ
    おっぱい
    フェラチオ
    中出し
    セックス
    デリヘル
    包茎
    逆援
    性欲

     
    On 14 de febrero de 2010 23:08 Pocomancha dijo...

    Uff, macho como no aclares más... no entiendo mucho lo que escribes.

     

My life just Reloaded