CAPÍTULO 8. EL CORAL VERDE. SEGUNDA PARTE

La piedra multiforme que cambió la vida de Zaida para siempre era codiciada por todos, tanto, que llegaban a matar a todo aquel que se interpusiera en su camino hacia ella. Zaida pasó a ser, entonces, guardiana de la más bella aleación que jamás hubieran creado los Dioses.

Continuó Zaida contando su historia. - Nos perseguían, codiciaban la piedra y yo no entendía por qué. En nuestro camino de huída, bordeábamos el río ambigüo, y de repente desapareció, ¿te imaginas?, ¡el río desapareció!. Entonces nos encontró una vieja, no parecía hechicera, era del lugar. La mujer nos dijo que el río desaparecía justo en ese paraje pero que podíamos continuar el mismo camino y con paciencia lo veríamos aparecer de nuevo, que el río tenía ojos, sólo tendríamos que buscarlos. Esta señora me miró fijamente, muy extrañada y me preguntó si me encontraba bien, la verdad es que me encontraba muy cansada. Me dió miedo su mirada y apreté junto a mi cuerpo el de mis hijos.

Entonces la mujer me habló de un coral del mar de aguas cálidas donde no existen los corales, disputa del Cid y del Rey Conquistador, adorador de murciélagos y de los gremios de la masonería, y yo no podía creer todo aquello. Entonces uno de los caballeros que nos protegían le gritó que callara, la mujer cayó de bruces al suelo suplicando que no la matara. Me dió mucha pena. Cuando partíamos en busca de los ojos del río, la mujer continuaba allí quieta, arrodillada en el suelo, y me gritó que por favor me deshiciera de "eso verde", me dijo que era una maldición para quien lo portaba, y ella me lo suplicaba.

El paraje rodeado de altas montañas tenía almendros en flor, parecía un paraíso, toda la floración estaba más adelantada que en otros lugares. Vimos más ríos, un poco antes de llegar, y nos extrañamos de ver tanta agua en una zona sin bosque. Debía ser la verdadera riqueza y particularidad de estas tierras, le pregunté tímidamente a uno de los hombres de mi marido si sabía dónde nos encontrábamos, no quería que los demás supiesen que estaba dirigiéndome a un hombre, y a susurros me contestó que estábamos atravesando Al-Mansha, ¡qué extraño nombre para tener tanta agua!.


2 comentarios:

    Hombre!! qué bien, no puedo imaginarme que misterioso lugar puede ser ese de la tal Al-Mansha,jejeje.

    Por cierto, ¿no deberá ser capítulo 8 tercera parte? mira que me lías que con tanto espacio entre los capítulos tengo que releerlos ;D

     
    On 18 de marzo de 2010 11:50 Pocomancha dijo...

    Sí? la tercera parte?, voy a ver, si veo que está mal lo cambio. Gracias mozo.

     

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