Las abejitas, las flores, las semillitas, la tierra, la cigüeña, París... todo eso ha quedado desfasado. Lo mejor es explicarlo así:

- Papá, ¿cómo nací yo?.

- Pues hijo... algún día tendría que explicarte estas cosas... y será hoy.

Verás, un día, papá y mamá se conocieron por el Facebook, papá le mandó un e-mail a mamá para quedar en un cybercafé, descubrimos que teníamos muchas cosas en común y nos entendíamos muy bien, después de toda la tarde conversando, decidimos ir al baño donde papá le metió un pendrive a mamá en su puerto USB para compartir nuestros archivos, después de un tiempo descubrimos que no teníamos firewall ni antivirus y fue tarde para cancelar la descarga e imposible eliminar los archivos.

Así que, a los nueve meses salió el virus.

Mago de Wörd

El mago asistente de word, ese ancianito inexpresivo de túnica y gorro cónico azul con estrellitas, ha decidido dejar de ayudar. De repente su faz se ha tornado oscura y gruñona, desobedece y quiere salirse de la pantalla. Le he solicitado que me busque información acerca de los diagramas y me ha contestado lanzándome un haz de luz verde maligna. Casi me da.

Al ver que la cosa de ponía fea, he pinchado sobre él con el botón derecho del ratón para elegir otro ayudante, por ejemplo, el perrito o la pelota roja, pero ha sacado su varita mágica y ha hecho añicos el menú contextual. Ya no he podido preguntarle a qué venía ese comportamiento.

Hace un ratito he abierto el Word y cuál ha sido mi sorpresa que la hoja blanca en vista de impresión ha desaparecido. He seleccionado otra hoja en vista normal y el muy mamón se la ha zampado, pero ahí no queda la cosa, la barra estándar ha desaparecido, los botones de la barra de dibujo están descolocados, los botones de desplazamiento no funcionan, los colores y las fuentes han desaparecido y en su lugar sólo hay símbolos en color gris ininteligibles.

Voy a tener que desinstalar el maldito Word a ver si mato al mago.

My life just Reloaded